Continuamos con las historias que nos llenan de orgullo y está vez hablaremos de un ex-alumno y además, hijo de nuestra querida Inspectora, Zarela Pilquiman Rivas.

Y no es para menos, pues Dilan Sepúlveda Pilquiman, quién egreso en el año 2022, de nuestra Escuela Nuevo Toqui Caupolicán, ha destacado de forma sobresaliente en la ardua disciplina de la halterofilia, quién con tan sólo 15 años de edad, ha competido a nivel comunal, provincial, regional y ahora nacional en este deporte.
Cabe mencionar, que durante el pasado fin de semana, Dilán, compitió en el Campeonato Nacional de halterofilia, Promesas 2024, categoría Sub-17. En la ciudad de Santiago, Chile. Allí pese a no ocupar un podio, si tuvo una excelente presentación con 6 aciertos de sus 6 pruebas presentadas.


Conversamos con nuestra querida Inspectora, Zarela Pilquiman, quién nos dijo lo siguiente:
«Estoy muy feliz y orgullosa de mis hijos, los comienzos de amor por esta disciplina empezaron en el año 2017, pero no con Dilan, sino con su hermana mayor, con mi hija Catalina Waillis Pilquiman. Ella ingresó en ese entonces en el liceo Alonso de Ercilla, allí conoció al docente Gonzalo Miranda, quién impartía esta disciplina, junto con el profesor Juan Carlos Contreras, quienes notaron un talento en ella, incentivándola a hacer parte de los talleres de halterofilia, actualmente ella hace parte de la asociación de Halterofilia Machalí, de Rancagua. Lo que ocurrió después, fue que Dilan, cuando estaba en 4° básico, se interesó en el deporte que practicaba su hermana, en ese momento él, estudiaba aquí en la Escuela Toqui Caupolicán, sin embargo, aquí no se impartía en ese momento la disciplina, así que el entrenaba en la escuela Alonso de Ercilla, en la granja, gracias a un permiso especial de la Escuela. Allí logró destacar y empezar a competir a nivel Comunal, un amor que hasta el día de hoy le apasiona y lo ha llevado a dar grandes saltos. Quiero destacar que después, en la escuela Toqui, empezaron las clases de Halterofilia, con el Profesor Melintón, en esa época, lo que fue mejor para Dilan, antes de irse al liceo. También, siempre conté con el apoyo de la escuela, en permisos, patrocinios e incentivos para desarrollar el deporte que tanto le apasiona.




Por último, nuestra querida Zarela Pilquiman, remató: «Es importante que los papás apoyemos a nuestros hijos, en la habilidad que tengan, en el deporte que les guste o lo que les apasione, pero siempre es importante apoyarlos, porque de esa forma también es una forma de incentivar el bien, de permitirles creer que pueden cumplir sus sueños, nuestro deber es estar ahí para ellos, ser su roca fuerte, su lugar seguro, estoy segura que si todos los papás y mamás creemos y potenciamos con confianza las habilidades de nuestros hijos, ellos llegaran muy lejos».
Sin duda, una historia que nos llena de orgullo, de amor, de resiliencia, una muestra más, de que no hay fuerza más sobrenatural en este planeta, que el de la fe, la perseverancia y sobre todo el amor, el amor de mamá, de papá, de la familia.
¡En hora buena tía Zarela!



